Confesiones de una puta
Tenia 19 y estaba estudiando en la universidad estatal, mi mejor amiga se llamaba Juliana, con la cual teníamos una amistad que se había iniciado desde años atrás, ahora en la facultad pues las dos teníamos las mismas expectativas y ambiciones y por cosas de la vida tocó ser compañeras en el mismo paralelo.
Habían pasado como tres meses desde que empezamos a estudiar la universidad, ya en ese rato yo tenia muchas ganas de trabajar y ganar algo de dinero, y no es que el dinero me hiciera falta, ya que vengo de una familia de clase media, pero quería ganar dinero por cuenta propia y tener algo de independencia.
Bueno pasó que un viernes al salir de otro día mas de trabajo arduo en la facultad, yo estaba con mi Juliana en un bar tomando unas gaseosas, cuando en eso mientras yo tomaba mi gaseosa sentada con la mirada reconocí a una persona, esa persona no era otra que mi prima, la cual después de haberme sonreído se me acercó a saludarme. Las tres estuvimos conversando por mas o menos una hora, ya al final cuando mi prima estaba por dejarnos me dijo que el casino de un amigo de su padre requería de personal, yo le dije que bueno, pero que de igual forma necesitaba conocer el lugar y hablar con el dueño del mismo, mi prima nos arreglo una entrevista a mi y a Juliana para el siguiente día.
Ese sábado salí con mi amiga Juliana a ver el tema este del trabajo en el casino, con la dirección dada fuimos al lugar; cuando llegamos el casino era un sitio pequeño pero con ciertos lujos, un guardia en la entrada nos detuvo diciéndonos que este casino no estaba funcionando, yo le di una nota que certificaba la entrevista que mi prima nos había dado con el dueño, cuando se la mostré el guardia nos dijo que tomáramos la puerta naranja que estaba a la izquierda. Bueno y así llegamos a conversar con el dueño, ahí le dijimos que lo que mas nos importaba era el horario ya que también estudiábamos, le pedimos que nos diera el turno de la tarde y rápidamente nos dijo que si, en fin. Después nos dio una dirección para ir a donde una modista para que nos tomara las medidas de nuestros uniformes.
Fuimos a donde la modista nos tomamos las medidas. Dos días después nos dieron nuestros uniformes de nuestro primer empleo, el uniforme me pareció a mi como el de una verdadera ramera, ya que lo único decente del mismo era la blusa y el chaleco azul, pero la falda era tremendamente corta, yo jamás había tenido la idea de usar una falda tan corta, y para complementar unas pantimedias de color negro café que dejaban en claro que íbamos a tener muchas miradas encimas.
Bueno nuestro estreno iba a ser al día siguiente, y yo estaba muy nerviosa, no se si por el hecho de que era mi primer empleo o por la forma en como iba ir vestida a el.
Llegaba el día de la verdad, yo estaba aterrada, me temblaban un poco las piernas, salimos Juliana y yo de la facultad, la hora de entrada al trabajo era por la tarde y debíamos estar ahí a las 14H00, mi amiga y yo nos despedimos, cada una tomo el rumbo hacia su casa para prepararse. Yo almorcé a medias los nervios bloquearon mi apetito, así que fui rápidamente hasta mi habitación, saque el uniforme el cual hasta ese momento no me había puesto, empecé sacándome la blusa que tenia, me que de con mi brazier negro, posteriormente me puse la blusa y le chaleco, luego me saque el pantalón jean y empecé por primera vez a usar pantimedias (ya que nunca tuve la idea de ponerme eso, yo siempre pensé que las pantimedias solo la usaban las prostitutas y las mujeres que querían hacer uso de la provocación). Cuando deslicé las pantimedias sobre cada una de mis piernas descubrí una gran sensación, cuando las lleve hasta mi cadera sentí que no era tan malo después de todo, me sentí muy sensual, luego cogí la minifalda negra, la subí desde mis pies hasta ajustarla a mi cintura, la falda corta me hizo algo de presión lo cual me dejo entrever las piernas mas rellenas, me fui hasta el espejo grande que tenia y me vi, mire mis piernas envueltas en estas pantimedias negro café, me sentí mu sensual y al verme así por primera vez creo que hasta me excite un poco.
Me di vuelta y mire mi trasero para percatarme que no se me viera nada más que piernas, ya que debajo de las pantimedias llevaba una tanga negra muy pequeñita la cual había pensado en quitármela para ponerme algo menos indecente.
Salí rápido de la casa, en ese momento no sabia si irme en colectivo o en taxi, ya que al estar expuesta en el ambiente exterior de sentirme excitada me sentía muy incomoda, tanto que uno de mis vecinos que llego de un taxi, al bajarse me miro con morbosidad y hasta me silbó, eso me dejo entrever que debía coger un taxi.
Fui y tome el taxi en una esquina, mientras iba en la parte de atrás el taxista era otro morboso mas, ya que dejo movido su espejo retrovisor para mirarme las piernas bien expuestas que tenia al sentarme, la pequeña cartera que llevaba la usaba para taparme la parte media para que no me viera nada. Al llegar al sitio le pague al taxista y al bajarme me preocupe mucho en bajarme la falda lo mas que pudiera, ya que después de haber estado sentada se me había subido bastante, les juro que en ese rato me sentía muy incomoda, al llegar estaba ya mi amiga dentro del sitio, parece que estaba mas ansiosa que yo, y a ella no le importaba su uniforme con decirles que en algunos momentos ella tenia la falda tan subida (contándoles que estas faldas que teníamos eran de esas que al caminar se te suben sin que te des cuenta) que dejaba ver una pequeña parte de su trasero, y claro algunos clientes dejaban a un lado el juego para voltear y mirar un poco.
Fue un día duro, yo me sentía como una ramera, debía dar la atención a clientes, la mayoría se dedicaba al juego pero otros solo iban para tratar de observarnos y de conquistarnos (para llevarnos a la cama lógicamente).
Pero bueno las semanas pasaron y me acostumbre a todo, la falda corta con pantimedias, las miradas morbosas de todos ya fuese en el casino o en la calle, y el ganar bien me hizo sentir cómoda. Yo en ese entonces era virgen y hasta ese entonces solo me había masturbado dos veces, no pensaba mucho en sexo y los dos novios que tuve nunca me hicieron propuestas ni me incitaron a tener sexo, eso a pesar de que desde los 16 he tenido una buena figura (según los que me conocen).
Una día después de salir del trabajo, llegue a mi casa, me tire en la cama y estando allí mire mis piernas y empecé a acariciarlas, eso era algo que me gustaba, me encantaba tocarme las piernas teniendo las pantimedias puestas, llegando después a acariciarme mi vagina y a tener orgasmos eso fue algo que desde ese momento empecé haciéndolo casi todos los días después de llegar del trabajo.
Sucede que un sábado, día en el cual no debía ir al trabajo ni a la facultad, me sentí con ganas de hacer algo muy excitante, no se porque pensé en eso (hoy en día me arrepiento de haberlo hecho), ya que me puse la minifalda y las pantimedias que usaba para ir al trabajo y decidí salir así solo para tratar de tener un orgasmo afuera, en la calle, no sabia de que forma pero ya acostumbrada a ese uniforme y ha que me vieran así, pues empezaba a sentir excitación cuando me miraban, así que decidí salir con la tanga negra encima las pantimedias y luego la minifalda negra; pero a esto no quería que ni mis padres ni ninguna amiga o amigo me vieran de esa forma, así que tome un taxi y fui al terminal terrestre y tome rumbo a un pueblo pequeño, cercano a mi ciudad, pueblo en cual ya había estado, era un lugar de gente muy pero muy tranquila (incluyendo a los hombres), es un pueblo de esos en donde la gente es bastante inculta, conservadora y no hay alborotados que te silben y digan cosas sucias.
El viaje duro unos veinte minutos, al llegar me baje y me sentí muy excitada (creo que ese día me pase de la raya de verdad, tanto así que el durante el viaje cruce varias veces las piernas, sabiendo que a lado estaba un hombre sentado a mi lado, al cual lo vi perturbado).
Comencé a caminar hasta la plaza del pueblo, en el trayecto me encanto el fuerte sol y la alta temperatura que había, ya que el sol hacia que mis pantimedias brillaran y dejaran ver la sensualidad de mis piernas y temperatura alta me hacia sudar y eso me encantaba.
Como era sábado en el pueblo había mucha gente caminando, así que eso me excito mas ya que había muchos que me miraban y eso me encantaba. Antes de llegar a la plaza encontré un asiento, pensé que esta era la oportunidad para tener un orgasmo, no lo pensé y me senté, al hacerlo como es lógico mi falda negra se subió varios centímetros mas, tenia expuesto una par de buenas piernas envueltas en unas relucientes pantimedias negro café; sabia que el calzón o la tanga se me veían, tenia las piernas cruzadas, no quise taparme la parte media, quise que se me viera el calzón (que igual no era de notar mucho ya que era negro y el color negro café de las pantimedias hacia que no resaltara) la gente pasaba enfrente mío, mujeres y hombres, y sabia que no me daban mucha importancia, cada quien tenia su rumbo, algunos si viraban la cabeza para mirarme, bueno en fin, era una gran sensación me encantaba eso. Unos diez minutos después, sentía que debía hacer algo y con las piernas cruzadas empecé a moverlas para molestar mi vagina y tratar de terminar el orgasmo, eso fue algo que hice por varios minutos pero me detuve cuando unos tres jóvenes un poco alocados llegaron en unas bicicletas, al frente mío se estacionaron, y bueno no me agradaron, no parecían del pueblo de gente tranquila al cual había venido, parecía que venían mi ciudad. Yo enseguida me tapé la parte media, ya que los tres miraban con perversión y en ese momento deje de estar excitada y sabía que debía irme ya que ellos me asustaban un poco, ya que me decían vulgaridades y cosas sucias.
Me fui entonces hasta la plaza, y ahí fue cuando pasados ya unos quince minutos después de lo de los tres chicos morbosos, comencé a excitarme y fui hasta una despensa en la cual habían dos ancianos, me encanto el hecho de que eran demasiado viejos y por lo tanto no podían ser vulgares conmigo; así que llegando a la despensa le dije a uno de los ancianos que si me podía sentar un momento aquí, y el anciano respondió que si que estaba bien, el asiento era muy bajo y fue esa la razón por la cual lo quise tomar ya que al sentarme la falda se me subió bien arriba, tanto así que se me veía la zona mas opaca de la pantimedia (si alguna vez vieron a su madre, novia o esposa con pantimedias sabrán de que hablo) volví a cruzar las piernas, esto hizo que se me subiera mas la falda, tanto así que ahora si puse mi mano en la parte media, se me veía gran parte del calzón pero también estaba excitadísima ya que los ancianos me miraban disimuladamente de vez en cuando.
Bueno no había podido tener el orgasmo, pero la pase bien en el pueblo (salvo por los tres chicos vulgares), tanto así que pensé en venir el próximo sábado para hacer lo mismo.
Bien, ya iba ser mediodía yo debía volver a la ciudad a casa, para eso sabia que toda mi familia iba estar en casa, así que debía sacarme al menos las pantimedias, cosa que me excito y pensé en sacármelas en el baño que había en el terminal del pueblo. Mire el autobús que iba para la ciudad, y saldría en diez minutos, tiempo suficiente para que yo me sacara las pantimedias en el baño. Llegue a la zona de los baños, una puerta para el de hombres y el otro para el de mujeres, al momento del baño de hombres vi salir a los tres chicos morbosos, me vieron yo los mire y ellos pues me volvieron a silbar y decir cosas. Yo en el baño estaba nerviosa pues no se porque pero preferí salir y subirme rápido al autobús, al estar en la puerta del baño uno de los chicos me agarra por detrás y me puso un pañuelo con el cual me dejo mareada, ya que creo que tenia puesta alguna droga de esas que se usan para delinquir. Yo no me desmaye simplemente me sentí mareada y un poco perdida, los tres chicos me tomaron y me llevaron como si yo fuese conocida de ellos, las personas no sospecharon, así que nadie me pudo salvar de lo que se venia.
Los tres me llevaron caminado hasta una zona lejana al pueblo, en donde solo había montes y arboles, al llegar a un sitio apartado, yo ya me sentía consiente y bien, uno de ellos saco una navaja para dejarme en claro que no intentar escapar. Los tres eran bien depravados el mas joven me empezó a tocar las piernas de abajo hacia arriaba, luego de un rato me subió la falda y abruptamente me bajo las pantimedias, solo quedaba mi calzón negro el cual rompió con sus mano, se bajo los pantalones mostrando el pene parado, rápidamente lo introdujo en mi vagina, yo me puse a llorar ya que todavía era virgen y ese infeliz me estaba dando con todo, los otros dos solo miraban esperando su turno. Yo me asquee cuando el saco su pene con semen en su alrededor, mire mi vagina la cual estaba derramando semen, ese semen caía en las pantimedias que estaban bajadas hasta mis rodillas fue una experiencia espantosa, pues luego los otros dos de uno en uno hizo lo mismo, yo solo me sentía sucia y humillada ya cuando los últimos terminaron me amenazaron diciendo que no hablara de esto que paso con nadie porque ellos me matarían, cogieron y se fueron corriendo.
Yo me tenia la vagina muy irritada y sentía dolor, pero sobre todo mucho asco, me saque las pantimedias y con ellas me empecé a limpiar la vagina de todo el semen que habían dejado esos chicos, luego me baje la falda y tire las pantimedias hacia unos montes, camine hasta llegar nuevamente al terminal saque el dinero que tenia en mi brazier que por suerte no habían tocado los desquiciados esos, tome el autobús y ya de vuelta a mi ciudad, en el camino decidí nunca mas usar minifalda y pantimedias ya que era algo que me había traído problemas, incluso en ese momento decidí renunciar al trabajo en el casino.
To be continued…
Mi hermano es maravilloso
Lo que les voy a relatar pasó hace dos años cuando yo tenia 16, soy bajita 1.52 aproximadamente, morena, delgada y dicen que tengo buen cuerpo.
Tengo 3 hermanos varones mayores que yo, el mas grande tiene actualmente 30 años, el que le sigue tiene 25 y el otro tiene 23, con todos me he llevado siempre bien, pero con el que mas me he identificado ha sido con el mayor de todos, desde que era niña me mimaba mucho y me consentía, cuando yo tenia como 6 años el se fue a la capital a estudiar y a veces pasaba todo un año sin que yo lo viera, después de terminar sus estudios consiguió un buen trabajo allá en la capital y se que do a vivir, y en una ocasión duramos hasta tres años sin vernos.
Hace dos años decidió venir a vivir de nuevo en la casa, yo estaba muy emocionada porque me dijo que ya no se iría, como teníamos mucho tiempo sin vernos pasábamos largos ratos platicando y era muy común que yo llegaba a su cuarto y el estaba recostado en su cama, yo me acomodaba a su lado y veíamos el televisor abrazados.
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Violacion e incesto
Un sábado tuve una visita inesperada en mi oficina: como no había hecho planes para nada en particular. Ya avanzada la tarde, pensé que la semanita dichosa (realmente pésima para mi pequeño negocio), había llegado a su fin y que ese día nada en especial pasaría. Nada más lejos de la verdad: casi cuando pensaba en cerrar la oficina, aparecieron ellos, Milagros y su hermano Carlos. Ambos eran muy jóvenes: ella tenía 19 años, ella, apenas 18. Caminaban juntos, tomados de la mano, el hermano parecía resuelto a proteger a su hermanita, más ambos mostraban en sus rostros un inmenso temor hacia lo que les deparaba el destino. Entraron y conversaron conmigo. Buscaban trabajo. Cualquier tipo de trabajo. Habían escapado de su casa en un pequeño pueblo de la costa, hartos de vivir con un abusivo padre que les golpeaba, por puro gusto a Carlos, y por unos celos enfermos a Milagros.
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La ducha
Me pediste que me duchara contigo, y… aquí estoy. Estábamos completamene desnudos en la bañera de un hotel de París, lujoso, con sales de baño, perfumes, por la ventana se podian contemplar los Champs Elisees… Empecé a enjabonarte la espalda, los pechos, los hombros, mientras fluía el agua tibia, con movimientos lentos, armónicos, sensuales, despacio, sintiendo cada milímetro de tu piel en las yemas de los dedos, me besuqueabas, me querías poner caliente, yo estaba nervioso porqué era la primera vez que estaba contigo y quería hacerlo bien, entonces dejaste caer la pastilla de jabón en el fondo de la ducha. Me ordenaste que la recogiera, me fui agachando lentamente, mientras con los dedos recorría tus brazos y al llegar a la altura del ombligo, aproveché para darte un beso.
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Orgia con dos desconocidos
Son las 6 de la tarde, y no tenia nada mejor que hacer, aunque en realidad si; estudiar. Pero eso hace que me ponga más ansiosa, más ardiente. Sabía que mi vecino estaba ahí, tumbado en su cama, pensando en la última vez que me vio en el ascensor, con mis jeans y mi abrigo, tratando de adivinar que había debajo.
El esta separado, es un poco mas grande que yo. Sabe que mi actitud cambia cuando lo veo, porque se pone nervioso y yo también. Me gusta su forma de mirarme, y de ignorarme también, porque así me demuestra que le doy pudor. Siempre trata de abrirme la puerta del ascensor para poder acercarse un poco más, creo que es para oler mi perfume mas de cerca.
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Experiencia en el metro
Este relato es completamente real.
Vivo en Madrid, la capital de España, desde hace un año. Me ha costado trabajo adaptarme al ritmo de esta ciudad, ya que soy de una pequeña provincia del norte.
Lo que peor llevo son las distancias y el metro. No me acostumbro a ir en el vagón, rodeada de gente extraña que ni siquiera se atreven a mirarte a la cara, y donde nadie parece prestarle atención a lo que le ocurre al de al lado.
Esto que voy a contar me ocurrió hace unos días.
Había quedado con una amiga en el centro, para hacer unas compras y tomar algo para felicitarnos la navidad. Vivo a las afueras y, para llegar a la boca de metro en la que nos habíamos citado, debería hacer varios trasbordos. Para complicarlo más, salí tarde de casa, con lo que iba bastante agobiada.
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Como los juegos con mis amigos tenían que cambiar, inventamos otro para no aburrirnos. Éste juego consistía en que yo tenía que caminar con una falda algo corta mientras colgaba la ropa.
Mientras yo caminaba agachándome, mostrándoles a mis amigos mis calzones, ellos estaban en el suelo sentados, mirando como yo me movía de un lado a otro, observándome las nalgas, dejando que me moviera como una mariposa en el aire, separando las piernas de vez en vez para que ellos pudieran admirarme, mientras se pajeaban en el suelo lentamente.
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Luisa
Antes de empezar quiero decir que me llamo Luisa y esta es la historia de como una madre caliente y necesitada puede llegar a follarse a su propio hijo.
Quiero decir que en casa somos cinco y dos según se mire. En principio está Paco, mi marido, de 46 años, marino mercante de profesión, por lo cual ya supondrán que pasa más tiempo fuera de casa que en ella. Nuestra relación es buena, pero es normal que follamos poco, por falta de tiempo juntos. Luego tengo dos hijas, Beatriz, la mayor, de 22 años y Julia, de 21. Las dos estudian en la Universidad, sin embrago son como la noche y el día, ya que si la mayor es lista su hermana lo es más, lo que le vale para que una estudie muchísimo (y saque muy buenas notas) y la otra no estudia tanto, aprueba sin más y piensa más en divertirse con sus amigas que en otra cosa. La mayor……………………………………………………………………………..
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Otro verano excesivamente caluroso. Vuelvo de la Universidad totalmente agotado, chorreando sudor, empapado en esta tarde luminosa. Ni siquiera tengo ganas de admirar el intensísimo color azul que tiene hoy el cielo. Solamente quiero llegar a casa, desnudarme y ducharme, tomar un zumo de naranja y…
¡Vaya! Ya olvidé comprar las naranjas. Maldigo por lo bajo mientras pienso en que el supermercado en el que compro habitualmente estará cerrado. Mi malhumor va increscendo. Aprieto el asa del maletín hasta hacerme daño. Resoplo mientras noto una gota de sudor deslizándose por mi espalda. Tengo la boca seca. Doblo la………………………………………………….
Olga mi compañera
Me llamo Luís soy un ejecutivo de una compañía bastante grande, en la actualidad tengo 30 años y soy jefe de un pequeño equipo de varias personas que están a mi cargo dentro del departamento de imagen de esa compañía. En verdad, nunca hemos tenido una jerarquía demasiado rígida dentro de lo que es el equipo en si.
Como ya he dicho tengo treinta años, mido 180 cm de altura, ni soy grueso ni delgado en exceso, de mi cuerpo podríamos calificarme de persona normal.
Todo comienza cuando el Director de la compañía, Juan, decide que yo y otro compañero tengamos que ir a hacer un cursillo para perfeccionar nuestros conocimientos en el departamento de imagen. Es cierto, que estos cursos son más que habituales que……………………………………………………………
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